23.6.11

Reunificación de blogs

Todos mis blogs quedan reunidos a partir de hoy en este blog.

17.1.11

El me ignora

Tenías que haberla visto. Estaba descompuesta. No pongas esa fundida cara, quiero decir mucho más descompuesta de lo normal. Le temblaba la frente, casi como si fuese a explotar. Las manos. Y el cuello. El cuello era como mirar alguna especie de animal moribundo. Ya sabes lo que quiero decir, como cuando le disparamos a un fundido xenomorfo con el desintegrador de punta gorda pero sólo le reventamos la cabeza, y se queda en el suelo un largo rato temblando casi como si le fuese a crecer una asquerosa cabeza nueva. Pues eso. Lo mismo le pasaba en el cuello. Estaba claro que estaba a punto de saltar de su cuerpo-carcasa y a corretear por ahí en forma de araña filamentosa. No me mires así, sé que a ti te da tanto asco como a mi cuando pasa al modo de araña. Histérica, vamos, a su manera. Y diciendo lo mismo de las otras veces.

- El me ignora - me decía - me ignora, me ignora, me ignora....

Y mientras tanto miraba allí, una y otra vez, pero sin mirar. Ya sabes, huidiza y enloquecida, sin parar de repetir.

- Me ignora, me ignora, me ignora.

Empecé a perder la paciencia, y como no se le puede explicar nada en realidad, intenté desviar el tema. No sé. Hablarle del trabajo o algo así. Cosas de hackers y toda esa mierda pero nada. Ella dale que dale, como un generador de plasma enbuclado.

- Me ignora, me ignora, me ignora... ¡me ignora!.

¿Sabes? A veces cuando se pone así a veces me da por pensar que en realidad no es que esté obsesionada, sino que cada una de ellas está diciendo lo mismo, pero a su manera. Oye, no te burles de mí o te hecho de la cama, o mejor, ¡te lanzo por la ventana y a ver si logras aterrizar cincuenta pisos más abajo! Lo que digo tiene perfecto sentido, ella está fragment... no, en realidad hay que decir que Sheila es en realidad muchas. Así que, ¿porqué no va a ser lógico que cuando algo le importe mucho parezca obsesionarse y repetir una cosa muchas veces pero en realidad es que cada una de las Sheilas esté esperando su turno para decir lo mismo? No te rías, cabrón.

La cosa es que estaba a punto de desesperar cuando de pronto dejó de hablar. Me miró con esos ojos facetados que tiene y parecía estar pidiéndome desesperada alguna respuesta. Me quedé helada sin saber muy bien que decirle. ¿Cómo iba a decirle algo coherente dada la situación? Y para cuando se me ocurrió algo... ella se largó saltando por la ventana. Menudo susto. Hasta que no vi como bajaba en forma de araña por la pared del edificio tras abandonar su carcasa-cuerpo, no me tranquilicé. Aunque el nuevo carcasa-cuerpo le va a costar una pasta.

¿Cómo dices? No, no. ¿Para qué quieres que llame al neuro-reparador? Por más revisiones que le haga no van a solventar nada. Sheila en realidad está muerta, y eso que tenemos en el equipo no son más que sombras de su identidad torpemente enhebradas. Llamar al neuro-reparador sólo serviría para torturarla aún más y no tengo ninguna fundidas ganas de castigarla por haber tenido aún peor suerte que nosotros dos.

No, lo que tengo que hacer, lo que de verdad tengo que hacer es acordarme de apagar la holovisión, especialmente cuando está ese reportero tan mono presentando las noticias. Me lo recordarás, ¿verdad Longfeet? ¿Cómo dices? ¿Qué si te he llamado en realidad para soltarte todo este rollo sobre Sheila? No digas tonterías, ¿o es que te has desconectado el cuerpo mientras yo estaba disfrutando?

No, Longfeet, no. Te he llamado porque de vez en cuando me apeteces.

3.9.09

Sabiduría (I)

"Creo que simplemente no podéis entender lo que me estáis pidiendo. Todo a lo que queréis que renuncie. Han sido años de lento atesoramiento y no, no estoy hablando de la burda materia en sí, ni de los revestimientos dorados ni de los cromados y refinamientos del acabado. No. Estoy hablando del Saber.

Todo esto que esperáis que abandone sin más, todo esto que alguno de su corta de miras pandilla ha llegado a llamar 'chatarra', son contenedores de datos de todos los rincones del espacio conocido.

Aquello de allí, esa delicada estructura de cristales naturales en suspensión semicaótica en magma electro-positrónico, es la insustituible memoria de la cultura de los borh, alienígenas para siempre desaparecidos.

Mirad ese viejo cubo de la esquina. Ese viejo cubo de aspecto desgastado y luces parpadeantes proviene de los tiempos de las primeras exploraciones, dentro de él y de forma autónoma se desarrolló la primera consciencia completamente artificial en una nave a la deriva durante casi doscientos años. Sus experiencias completamentes no humanas serían imposibles de sustituir si se perdiesen, su punto de vista filosófico es de una tremenda importancia para toda nuestra especie, para nuestro futuro si hemos de tener alguno.

¿Y qué me decís de la esfera cromada? Aquella esfera cromada que gira en el contenedor de la izquierda es un sofisticado sistema de deducción autónoma, el creador ni más ni menos que de la fórmula que actualmente permite a nuestras naves viajar más allá de la luz. El interior de la esfera fue creado por un genio de los tiempos antiguos, alguien como ya no habrá nunca más. Muchos ingenieros han intentado entender y reconstruir su delicado entramado de qu-bits sin ningún éxito.

Por no hablar de aquellos armarios dorados y cromados contienen cerebros simulados, los más perfectamente simulados que existen, de filósofos muertos de todas las épocas.

Y como puede ver, ¡estoy constantemente conectado a todo eso! ¡Soy la conexión! Vamos, conocéis mi aportación a la raza Humana, vendo millones de copias de mis reflexiones y experiencias místicas. ¡Soy el Saber de la República Humana! Es por eso que estáis aquí. Por lo que os han pedido que se me rescate a pesar de mis negativas de abandonar este lugar.

Como veis todo esto es irremplazable, insustituible, ¡es lo que soy! El compendio definitivo de todo el Saber. Simplemente no puedo desconectarme y abandonar este lugar casi sagrado. No podéis pedirme que abandone cosas como estas que nunca podrán ser reunidas de nuevo.", le dijo el gordo sin moverse de su poltrona ridículamente repleta de conexiones eléctricas y ópticas.

"La verdad es que lo entiendo perfectamente", le contestó la jefa.

"No sabéis lo mucho que aprecio vuestro entendimiento, aunque es evidente que no podéis entender completamente la magnitud de este compendio de...", empezó a perorar el gordo.

"Bien, gente, ya lo habéis escuchado. Se queda. Longfeet, los xenos estarán aquí en menos de treinta minutos, ¿no?", dijo ella, a lo que Longfeet asintió con su cabeza, "asegurate entonces de que todas las puertas estén bien abiertas y que el acceso hasta aquí sea la ruta más directa posible. No tiene sentido que este hombre tenga que escucharlos merodear antes de lo devoren. Cuanto más rápido mejor."

"¡No! No, no, esperad... no podéis...", le gritó el gordo aún más pálido, si es que eso era posible...

"Oh, vamos, señor 'saber', está claro que no podéis dejar todo esto detrás", le dijo ella ladeando levemente la cabeza

Y entonces el gordo 'saltó' de su poltrona y se arrastró como pudo con su culo ulceroso hasta alcanzar los pies de la jefa; ya imaginas, para rogarle entre sollozos que lo sacase de allí, de su enorme casona repleta de equipo electrónico en plena zona de cuarentena xeno.

Pero, ¿sabes qué?, lo que más me sorprendió es la enorme cantidad de espacio que necesita el saber.